Descubriendo la piedra filosofal (digo, la penicilina) (y II)

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Aunque pueda parecer lo contrario, la brusca interrupción de mi anterior entrada no debe interpretarse en clave de suspense. Más bien tiene que ver con una costumbre de dar a los artículos una extensión que les conceda unas aspiraciones razonables de que alguien los lea. Mi intención era publicar la secuela al día siguiente, pero me lo impidió la investigación del misterioso resultado de Google del que os hablaba. Sin más preambulos.

En el texto que me devolvía el buscador se podía leer: “Alquimista intentará vencer al sistema en su nuevo blog”. Mis tiempos de arremeter contra el sistema pasaron hace ya años, así que debía tratarse de alguien más joven y, desde luego, más osado que yo. Compartíamos nick (como sabrán quienes hayan leído mi perfil o conozcan mis andanzas foreras), fascinación por la alquimia y, según mis investigaciones, incluso equipo de fútbol preferido. Demasiadas coincidencias para que la página no supusiera un reclamo irresistible para mi curiosidad. Un primer contacto me confirmó dos cosas. La primera, que jamás podría encontrar forma más didáctica de ilustrar cómo piensa alguien que “se pasa por el forro” la psicología de las apuestas. La segunda, que era obligado explicar que yo no tenía nada que ver con aquella tentativa antisistema.

¿Qué significaba para este Alquimista “vencer al sistema” y con qué armas se aprestaba a hacerlo? Como intuyo que los lectores de este blog de apuestas son tan curiosos como yo, dejaré únicamente algunas “perlas” incluidas en la promoción del blog:

1. “Si yo quiero ganar dinero de forma consistente, como una nómina, tarde o temprano todas las casas de apuestas me cerrarían el grifo, ¿verdad? Pero entonces pensé en BETFAIR, esa casa que nunca te cerrará la cuenta porque juegas contra otros apostantes, ellos se llevan una comisión cuando ingresas fondos y una comisión de tus ganancias”. ¡Perfecto! Sir Alexander Fleming descubre la penicilina de Betfair

2. “Elegimos la cantidad que creemos que vale la pena ganar a diario. En mi opinión, € 20 al día me parece razonable, porque al mes son € 600 (€ 20 por 30 días)”. Aquí sólo nos muestra un desprecio absoluto de la importancia del ratio Retorno/inversión. Da a luz a la rueda, aunque ligeramente cuadrada.

3. Os ahorraré los detalles matemáticos para confirmar que el arma con el que se lanza contra el sistema es una martingala pura. Resuelve el problema de la cuadratura del círculo, armado únicamente con una regla y un compás.

4. “pero estamos hablando de hacer combinadas de dos partidos como un Chelsea – Aston Villa y Bolton – Manchester Utd. ambos se pagaron @ 1.4 a que ganaban los favoritos. ¿Me vais a decir que de 4 oportunidades, las 4 veces fallaría Chelsea y/o Manchester? Yo no lo creo”. Desconsideración manifiesta a la teoría de la probabilidad de sucesos independientes, desconocimiento brutal del fútbol como deporte de apuestas en general y de la Premier en particular. ¿La cuarta dimensión es el tiempo? No me hagas reír: alto, ancho, grueso y gordo.

5. “Si os gusta apostar y aún no estáis registrados en Betfair estáis cometiendo un error”. ¡Albricias! la piedra filosofal.

6. Lamentablemente, y por circunstancias que aún se desconocen, el retador del sistema ha tardado apenas mes y medio en descorazonarse. No obstante, tal pozo de saber continua activo y obsequia a los que lo deseen con enriquecedores videoblogs.

Dada la podredumbre que preside la situación actual de la clase periodística en nuestro país, en alguna ocasión he promovido en foros privados (familiares y “amistosos”) la creación del delito de “creación injustificada o interesada de alarma social”. De manera análoga, desde aquí abogo porque la eternamente próxima regulación del mercado de las apuestas online nos traiga la figura penal de “Terrorista del riesgo” o de “Irresponsabilidad manifiesta de pronosticador con los agravantes de ascendiente y veteranía”

Descubriendo la penicilina

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He de admitir que, desde que comencé a escribir este blog de apuestas, periódicamente me asalta la duda de si mi proyecto no llega demasiado tarde. Tengo una imagen idealizada de los lectores de Apuestas y Psicología y me los imagino como alguien que, tras leer una de mis entradas piensa: “Esto me hubiera venido bien a mí… pero hace 3 o 4 años”. Esta representación ideal esta condicionada por mis paseos virtuales por foros y blogs, de donde he sacado mis propias conclusiones sobre la evolución del apostador hispano desde el ya lejano principio de siglo. Salidas de pata de banco aparte, tengo la impresión de que la mayor parte de los apostadores tienen claro que esto no consiste en adivinar resultados de eventos deportivos. Otra cosa es que cada uno, en la intimidad de su hogar, “haga de su capa un sayo” y se salte a la torera aquello que defiende en público. Además, me llena de orgullo y satisfacción ver como las citadas salidas de tono son generalmente reconducidas por los moderadores o los propios usuarios de los foros.

Sin embargo dos realidades asumidas últimamente han disipado totalmente mis dudas:

1. La constatación de que el “público objetivo” de las apuestas online está en continua renovación. Resulta particularmente inusual tropezarse por esos foros de Dios con nicks que eran participantes activos, pongamos hace 5-6 años. Supongo que los propietarios de estos nicks históricos se han ido alejando del mundo de las apuestas por la adquisición de responsabilidades familiares y laborales que cambiaron la distribución de su tiempo de ocio, por la frustración de las perdidas continuadas o simplemente porque dejó de divertirles la actividad. Por otra parte, una de las características principales que debe cumplir el apostador en Internet es la mayoría de edad. La conclusión es que este mercado recibe continuamente gente que está empezando y a los que vendrá bien adiestrarse cuanto antes en todo lo relativo a la psicología de las apuestas. El Mundial de fútbol, con sus bonos y promociones millonarias, habrá sido sin duda una avalancha de "nuevos maderos a la caldera" (parafraseando un histórico post que levantó ampollas en un foro).

2. Mi reciente descubrimiento de un submundo de las apuestas online, cuya existencia desconocía completamente. En las profundidades abisales del online betting se desprecian absolutamente los conceptos básicos que, en mi inocencia, consideraba adquiridos totalmente por el mercado hispano. Al igual que el lugar donde uno nace condiciona seriamente su existencia, las páginas con las que tropiece en sus inicios como apostador pueden llegar a marcarle de una manera decisiva. Como muestra de sinceridad, debo confesar que en mis inicios fui cliente de la infame y hoy defenestrada, Betsforall.

Como podéis comprobar a inocente es difícil ganarme. Pero como casi todo tiene un límite, mi inocencia, que ya se había tambaleado ante el descubrimiento de ciertos blogs, quedó ayer absolutamente aniquilada por la contemplación de un resultado que me devolvió google. Me hallaba chequeando el posicionamiento del blog para determinadas palabras clave, cuando ante mis ojos apareció algo que me provocó un escalofrío. A esta aparición sobrecogedora le dedicaré mi próxima entrada.

Lose Your Opinion, not Your Money

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Como ya habrán adivinado gran parte de los lectores de este blog de apuestas (en parte por mi nickname, en parte por su sagacidad) consumo mis días trabajando en los azarosos mercados financieros en la rama de inversión. En concreto invierto dinero ajeno con mayor o menor fortuna en lo que ahora se da en llamar los mercados financieros internacionales y que cada día se parecen más a un casino. Algunos me tacharán de especulador sin escrúpulos y, por tanto, en estos momentos estaré en el grupo considerado enemigo público del país (no sin razón, por cierto), otros de vendehumo incorregible y los más listos de mentecato ilustrado. Supongo que todos tendrán su parte de razón. No obstante, después de más de una década observando el comportamiento de estos mercados, algo se me ha quedado y algo habré aprendido y cuando me acerco a este foro veo que existen cada día más similitudes entre mi trabajo y su hobbie favorito (u ocupación para los más profesionales).

Gran parte del parecido es que las apuestas como la inversión son actividades humanas en las que las emociones, las fobias y la filias importan mucho, a veces tanto que reconocer su existencia sería un seguro de éxito. Hoy quería centrarme en un sesgo común entre ambas actividades, que hasta ahora no hemos tocado, y que supongo afectará sobre todo a los apostadores más noveles. Consiste en la resistencia a aceptar que nos hemos equivocado en una inversión, apuesta, método… Es humano pero puede llevar a bancas rotas (yo he visto más de un ejemplo).

Cuando realizamos una inversión partimos de unos criterios de valor (de eso ya hablaré otro día) y a veces nos cuesta mucho tiempo y dinero darnos cuenta de que hemos errado. A veces nos duele más perder nuestra opinión (aceptar que hemos fallado) que las pérdidas que esa opinión nos provoca. Este es un fallo a evitar en las apuestas y en las inversiones. Hay que tener claros los criterios y reaccionar cuando ya no se cumplen. Les sorprendería saber cuantos inversores de Apple Inc no tienen ni idea de los fundamentales que están detrás de tan exitosa (hasta ahora) inversión y cómo hay gente que “se hace de Apple”. Esto significa que perderán gran parte, si no todo lo que han ganado y, como les dé por “promierdar” (este término lo tocaré otro día), puede que hasta todo su patrimonio como la tendencia se de la vuelta en el título (y las tendencias son pertinaces). Tengan claro donde está el valor y pierdan su opinión, no su dinero. Hasta otra.

Kerviel

Bienvenida a kerviel

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Algunos de los lectores de este blog de apuestas conocerán a kerviel por sus sagaces comentarios sobre los mercados financieros. No en vano, se trata de un profesional del rubro con suficiente experiencia como para tomarse tales mercados con toda la seriedad que merecen. Es también buen amigo del autor y un proveedor inagotable de anécdotas de las que, como habréis podido comprobar, me apropio sin ningún rubor en mis entradas. Si tuviera que atribuirle una cuota de participación en lo publicado hasta ahora, ésta nunca sería inferior al 50%. Incluso es posible que sus “frases de gremio” sean ya para muchos lo único rescatable de Apuestas y Psicología. Ahora ha tenido a bien obsequiar al autor de esta bitácora con un artículo de su puño y letra que publicaré en breve. Pero no os ilusionéis; kerviel no es como nosotros. El es un hombre muy ocupado y que además tiene vida social. No tiene tiempo para juegos, así que no esperéis verlo por aquí muy a menudo.

El descuento del mercado

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Los que ya tienen una edad recordarán que hubo un tiempo en el que las ventanillas de caja eran el pulmón de las oficinas bancarias. Además de aquellas, en estos establecimientos se podía encontrar el despacho del Sr. Director y una mesa donde se sentaba un subalterno. Con éste se discutían los asuntos que ni eran lo bastante triviales para resolverse en ventanilla ni suficientemente importantes como para molestar al Sr. Director. Actualmente las ventanillas han pasado a tener un papel secundario, más para los bancos que para los sufridos clientes, y a su lado han brotado un buen número de mesas como si de champiñones se tratara.

En este hábitat reinan los asesores financieros, individuos que lo mismo colocan una promoción de baterías de cocina que recomiendan complejos productos derivados basados en índices que están lejos de comprender. En cierta ocasión recuerdo como uno de estos personajes se afanaba en convencerme de que adquiriera acciones de una cierta empresa. La operación se justificaba pues, según él, “era un buen momento ya que el dividendo trimestral se repartía esa misma semana”. Improvise la más irónica de mis sonrisas y le dije muy bajito: “Claro y eso sólo lo sabemos tú y yo”. Como ya suponía, ni se dignó en contestarme.

Como en las inversiones financieras, en las apuestas deportivas también es conveniente tener en cuenta el concepto de descuento del mercado. Algo que aparenta ser tan evidente pero que parece no serlo para algunos de los que exponen sus picks en la red. Un “over” futbolístico sobre la base de que “ambos equipos anotan goles con facilidad” coloca al tipster en cuestión en una posición que podríamos definir como incómoda. Uno se pregunta: ¿Y no tendrá algo que ver la cuota de 1,50 que nos ofrecen por el over con esa supuesta capacidad anotadora de los contendientes?

La situación se convierte en irritante cuando se trata de circunstancias sobrevenidas. Fijadas las cuotas iniciales, se produce una noticia que el mercado considera importante (una lesión, una baja por sanción…). El mercado reacciona y los bookies ajustan las cuotas a las entradas de dinero. No faltarán visionarios que, horas e incluso días después, nos presenten la noticia como generadora de un valor extraordinario. Tendría un pase encontrar valor en sentido contrario al movimiento de las cuotas, pues no son pocas las situaciones en las que el mercado sobreactúa ante este tipo de noticias. Pretender encontrarlo en el lugar donde ya lo hallaron miles de apostadores merecería que nos grabasen a fuego la frase “El pánico sólo es útil si uno es el primero que lo tiene”.

Como algunos sabréis, este blog de apuestas cuenta con un troll que se esfuerza vanamente en hacer méritos para que se le publiquen los absurdos comentarios que remite. En el último de ellos se afana en resaltar las similitudes que existen entre quien escribe esto y él mismo. Eso sí, insiste en que, aunque ambos escribimos memeces en la red, su aportación es más meritoria pues al menos publica sus pronósticos. Esta vez ha conseguido ofenderme, así que voy a demostrarle que yo también puedo redactar un pick para el partido de mañana:

La selección de Sudáfrica consigue la mayor parte de sus victorias caseras dentro del territorio de su país y en todas ellas ha anotado más goles que el rival. Por el contrario, su oponente Francia necesita lograr al menos un gol para ganar sus partidos, aspecto este que se le viene resistiendo de una manera recalcitrante. Algunos jugadores franceses ya han declarado que temen lo que les pueda suceder si vuelven al país que inventó la guillotina. Esta situación de estrés les hará mostrarse atenazados por lo que su nivel de juego se resentirá. En esta coyuntura no se puede menos que recomendar la apuesta por los anfitriones, cualquiera que sea la cuota”